La palabra exacta

martes, 3 de diciembre de 2013

Video de presentación de mi reciente libro: Comprensión y redacción de textos de economía. I. Léxico
Publicado por Unknown en martes, diciembre 03, 2013 No hay comentarios:
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Pliegues y despliegues

Pliegues

y despliegues*

Ricardo

Arriaga

Campos

Hace unos días, el cada vez más controvertido, más marcado, 11 de septiembre, los encabezados de algunos diarios y uno que otro noticiario que puede calificarse de tal (de programa en el que se ofrece una tomografía objetiva, suficiente, de elementos relevantes de la realidad), nos recordaron la demanda de independencia de Cataluña y de su consolidación como Estado autónomo y libre dentro de la Unión Europea, demanda creciente conforme avanzan los “planes de austeridad” –acá les llaman con el amasijo terminológico “reformas estructurales”, por cierto misterioso para la mayoría de los presuntos beneficiarios. Y aquí y allá cocinan lo mismo: desandar la búsqueda del Estado de bienestar social, socializar las pérdidas y los errores del modelo. Y en ese sentido hace unos días también se presentó el libro La revolución de los ricos,[1] que se pregunta casi literalmente cómo es que el armazón doctrinario del neoliberalismo logró plegar bajo sus argumentos a círculos políticos, empresariales, gobernantes, universitarios, cómo un ya denominado “uno por ciento” logró doblegar a tanta gente, a pesar de las evidencias en el desmantelamiento de los poderes compensatorios del Estado como regulador y rector del crecimiento, como aprovisionador de bienes y servicios sociales, a pesar del fortalecimiento monopólico de grandes empresas hasta conducir a la generación de poderes a los que ya es casi imposible enfrentar en el terreno social y político, a pesar de la reconcentración de la riqueza y el ingreso, de la inequidad distributiva. El libro llama la atención desde el epígrafe que recoge una reciente declaración del inversionista Warren Buffett, hoy el cuarto hombre más rico del mundo: “Desde luego que hay una guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que la está haciendo y estamos ganando”. Pero no es por asuntos económicos ni de crítica al modelo que pongo estas primeras cartas sobre la mesa.

Como un rasgo de obsesión lingüística, la síntesis, la economía estética del lenguaje de la que nace la poesía (decir más con menos o con lo preciso o con lo exacto hasta la extrema desambiguación del sentido), buscaba yo la palabra, una sola palabra, que mejor sintetizara esta edición, la quinta, de Rigores y atrevimientos. Y en tal búsqueda me encontré con ese afán no solo de independencia económica, sino cultural, de “resignificación” de lo local y de lo regional doblegado por el barullo, por el complot, de lo global, con esa pulsión por el derecho de réplica contra el modelo impuesto y por desplegar su voz y su exigencia. Y qué mejor ejemplo que la lengua y sus vericuetos “filo-socio-psico-neuro-lógicos”. Así que coincidió ese latido catalán, casi como eco del medieval llamado a los gremios para desplegar sus estrategias de autodefensa.

Así fue que este despliegue de rigores y atrevimientos me trajo a la memoria otra escena catalana, contemporánea esta, alrededor de la ecuación lengua-literatura-cultura-soberanía-patria: en 2010, el escritor Jaume Cabré, en su discurso al recibir el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes, declaró: “Una novela [y todo relato, toda prosa, agrego yo], son palabras y me reconozco en las palabras y la manera de ser dichas (...). Para el escritor la lengua es su patria y no quiero que mi lengua, el catalán, tenga que pedir perdón para existir”.[2] Cabré –reproducían los noticiarios– reivindicó el derecho de Cataluña a su independencia y mostró su satisfacción por la iniciativa popular para convocar un referéndum de autodeterminación. Y recordó: “la literatura nos puede salvar porque la escriben personas libres”.

Me pregunté: hace cuánto que para nosotros la lengua ha dejado de ser nuestra patria, cuál es nuestra patria entre tantas lenguas originarias, locales, replegadas; para cuántos, en una nación de un analfabetismo vergonzoso y un semianalfabetismo estadísticamente desconocido, la lengua es más que una quimera, unos cuantos y garrapateados vocablos, y entonces en esa amalgama de patria y lengua, qué queda de una en otra, de una y otra. Y si el ejercicio de la lengua y la literatura, deviene libertad, cuántos libres quedan, que por medio de la soberanía de la palabra se hayan sacudido el determinismo del poder político-económico, capaces de elegir, a pesar del estrecho marco de elegibilidad que la circunstancia nos permite, de ejercer verbalmente el derecho de réplica contra ese poder del uno por ciento, contra la capacidad –en términos de Foucault– de unas personas para determinar lo que han de hacer o creer otras.

Un paréntesis. En palabras más amables, hemos de recordar que desde hace seis o tres años, según se considere el nacimiento de la iniciativa (en la cuna de la Escuela de Escritores de Madrid o la estancia del Instituto Cervantes), se busca entre celebridades por un lado y usuarios de internet por otro, la palabra más bella del español. La errática encuesta no ha quedado precisamente clara, pues si originalmente se buscaba la que en sí misma, en su eufonía fuera más estética, como murmullo, azahar, azul, en fin… los votantes se han inclinado por el significado, como si el significado de las palabras fundamentales fuera realmente compartido por las “deseducadas” –en palabras de Chomsky– masas de hablantes. Así que en su primera edición previsiblemente eligieron la palabra “amor”, y, seamos honestos –es más, practiquemos otra encuesta entre nuestros conocidos–, quién sabe bien a bien qué significa, conceptualmente hablando, amor; quiero decir qué significa más allá de aproximaciones al garete en la mitología y en la canción populares de cantantes elevados a la condición de filósofos cuando “amar y querer no es igual…”.

Y fíjense cómo no me equivoco, después del idílico vocablo, le siguieron libertad, paz y vida, de nuevo conceptos sí fundamentales y sin duda trascendentes, pero casi en esa misma proporción ambiguos en la estructura lexicoconceptual de individuos y comunidades; nadie nos enseña nunca qué significan ni cómo se ejercen, y ahí se van acomodando en la blanda y extendida ambigüedad semántica hasta que ya no importan.

Más recientemente, a saber con qué criterio o si con criterio –la propuso el actor Gael García Bernal–, se eligió “Querétaro”, no por uno de los posibles orígenes del nombre, del purépecha “lugar de piedras grandes o peñascos”, sino del otomí, “isla de las salamandras azules”. Termino el paréntesis.

Así que si de significado se trata, todas las reflexiones me condujeron a “plegar y desplegar”. Se cuenta que cuando las embarcaciones romanas “llegaban” a su destino “plegaban” sus velas, en donde uno de los dos verbos (plegar o llegar) debe ser el original y el otro el derivado –advierten los filólogos.[3]

Rastreé en los orígenes más probables de plicare,[4] plegar y su contraparte desplegar: plegar: doblar una cosa sobre sí misma; darse por vencida una persona o actuar según la voluntad de otra sin oponer resistencia, ceder, someterse, doblarse, doblegarse, versus rebelarse, sublevarse. Desplegar: desdoblar, extender lo que está plegado, aclarar y hacer patente lo que estaba oscuro o poco inteligible, ejercitar, poner en práctica una actividad o manifestar una cualidad.

Sin rastrear más en los antecedentes de nuestras lenguas occidentales, como en el fenicio, el griego plekein da cuenta de doblar, juntar, entrelazar, hacer dobleces o pliegues; las consonantes pl se ramificaron formando múltiples derivados: complexión, plexo, cómplice, complot, empleo, explotar, perplejo, etc. Se me abrió una andanada de vocablos y significados relacionados: explicar, implicar, replicar, inclusive el ya citado llegar, del latín plicāre, “plegar”, donde como en muchos otros casos léxicos del español y otras lenguas romances, el grupo consonántico pl culto desaparece y es remplazado, como ocurre con pluvia(l) y lluvia, plaga y llaga, pleno y lleno, etc.

El punto es que plicare, como muchas de las raíces de las lenguas romances, presenta interesantes evoluciones: aplicar (arrimar), aplicación; complicar (enrollar, enredar), complicación, cómplice; explicar (desplegar), explicación, explícito; implicar (envolver, involucrar), implicación, implícito; replicar (responder, contestar), réplica; suplicar (doblarse, rogar), súplica, suplicio. Y entre derivados de plegar tenemos, por supuesto, desplegar (desdoblar), despliegue; y también replegar, repliegue; plegable, plegadizo; pliego, pliegue, plegable, replegar; plegaria y pliegue, que convergen en el “doblez”, en el doblar, es decir en el tañer por los difuntos, porque del clamor sencillo de la campana se pasó al clamor doblado o doble, y del precari latino, rogar, se confundió con el plicare, doblar y hoy “doblan las campanas…”; el cómplice se pliega al actuar de otro; al suplicar hay que doblarse sobre sí mismo desde las rodillas; replegarse es doblarse haciéndose hacia atrás; replicar obliga a desdoblar mejores argumentos; estar perplejo es estar plegado, incapaz de reaccionar; lo implícito no se ve porque está plegado dentro de su propia esencia; lo explícito es visible, está desplegado; lo complicado tiene muchos pliegues; explicar es extender los pliegues, por eso explicación podría ser antónimo de complicación, como pliegue lo puede ser de despliegue; un plexo es conjunto de filamentos entrelazados; lo complejo es una red de plexos; un pliego es originalmente un papel doblado.

Termino. Esta es la quinta edición de Rigores y atrevimientos y, quizá como ninguna de las anteriores ediciones estos dos vocablos, uno que asume los tantos pliegues normativos, filológicos, de una lengua, y otro que despliega sus recursos retóricos, estéticos, han conjugado y conjuntado tantas vicisitudes en esa búsqueda por el ejercicio del rigor –degustativo, por supuesto– de la lengua y por el atrevimiento de extender los caudales estilísticos y literarios engarzados en fragmentos de historias personales a veces explícitas, subrepticias a veces, siempre palpitantes.

Es decir que nos costó, que esta edición, estas páginas, estos textos nos costaron ires y venires individuales y colectivos: el intenso camino de la decisión, de atrevernos a escribir y además hacerlo bien, es decir que con destreza y calidad. Fue y vino –como imperativo, como afán, como subversión– el cuestionamiento sobre qué escribir. Un vaivén que rondaba desde una página en blanco que traíamos allí pendiente cada quién sabe desde cuándo, hasta llegar aquí, al Helénico, y poner manos –léase palabras, una tras otra– a la obra. Y no solo llegar y ya está, ya habíamos hablado largamente del cómo, pero el qué, ahora, una vez recorrido el vasto horizonte de herramientas desde el adjetivo conveniente, la sintaxis precisa, la figura multiplicadora de sentido, hasta el maderamen narrativo y los engranes de la circularidad del relato, volvió desafiante... sobre qué escribir.

Pero llegamos y llegamos bien y siempre mejor que antes. Se confirma: cada edición es mejor. Se conjuntan siete textos diversos que vencen sus propios retos, juegan consigo mismos, escarban en sus memorias. El despliegue de pertrechos gramaticales y de empeños literarios va desde la hechura alquímica de historias cuando el deber ser de los temas formales se escapa, hasta la aparición de un detonador inesperado, por ejemplo, en el trayecto de la sala a la cocina, camino al parque, a propósito de la próxima investigación, detrás de los personajes de la novela en turno, inoportunamente a la salida de la reunión familiar, inclusive a las tres de la mañana se le ocurre presentarse y exigir "¡escríbeme!", se asoma en la lectura del periódico del día, hasta de reojo en el no leído ese otro día, en la puerta al salir, al cerrarla, entre ruidos del vecino, en la cama y la mirada perdida, en el sillón en que evaluamos lo que somos, entre otras lecturas, entre los recuerdos de infancia y sus tardes y las tradiciones y la abuela, en la cotidianidad de sinsentidos: el teléfono, el tránsito, apúrate que llegamos tarde a la escuela, en el no tengo sueño y ahí sigue orgullosa e inspiradora la foto de la familia, en la charla indolente de los invitados que ven pero no ven mi nuevo cuadro, cuando más normales nos sentimos ante el día en blanco, la página en blanco, el bastidor en blanco y frente a la tela en blanco toda la intensidad de una vida de una pequeña gran artista inexorable que quiere desplegarse.

Cada mañana están ahí las preguntas escudriñadoras del sentido de todo aquello y también la gran pregunta: ¿debo escribir? No todas las mañanas traen la respuesta, al menos no toda la respuesta, solo sabemos que se va rumiando, se va quitando los velos hasta que nos exige volcarnos en ella. Pero ojalá todo quedara allí. ¿Y el rigor aquel que pergeñamos? Entonces viene el oficio, revisar, corregir, añadir, eliminar, cambiar: pulir.

Rigores y atrevimientos es una sucesión de pliegues y despliegues en muchos sentidos, es resultado de múltiples fases, una resultado de otra anterior y condición de la siguiente. Y así como la tela y el discurso se tejen desde su base también etimológica de texto y textil, los pliegues de las telas y los pliegos de la tipografía se bordan finalmente. Y también en honor a su origen común, plegar y llegar, ambas, tela y palabra han de llegar a su destino y desplegarse, lo que estaba replegado se abre, se revela y se subleva. Hay un cometido de la lengua que se ejerció con tenacidad, primero, y después con audacia. Así es que en estas páginas, que también son una plaza, se manifiestan, es decir que llegan y se despliegan y se explicitan insurrectas siete búsquedas de las mejores palabras porque son las propias y pacientemente trabajadas, las que implican tantas historias, pulsiones, juegos, retos, voces, miradas, guiños, tardes, ayeres, quizás, porqués; siete pliegos libres que no necesitan permiso para ser –ni perdón por ser– literatura, nuestra patria más profunda, porque al ejercerse lúcidamente, lúdicamente, le dan sentido, conciencia y dominio al espacio que ha de tener cada pliegue: nuestra propia via fora, nuestra rebelión gremial contra el iletrismo impuesto, contra el silencio decretado, nuestras propias velas libertarias y nuestra llegada soberana.



* Texto elaborado para la presentación del libro Rigores y atrevimientos. Narrativa y ensayo del Helénico V, del Instituto Cultural Helénico, septiembre 2012.

[1] Carlos Tello y Jorge Ibarra, UNAM, 2012.

[2] http://elpais.com/diario/2010/06/15/catalunya/1276564046_850215.html.

[3] La razón de algunos refranes, alfabetos tercero y cuarto de origen y etymologia de todos los vocablos de la lengua castellana, Francisco del Rosal, Tamesis Book Limited, London, 1975.

[4] Sergio Núñez Guzmán (http://es.scribd.com/doc/82051414/Plicare-plegar-llegar)

Lo de hoy...

Expresión desconocida: Reformas Estructurales
Tres de los cuatro candidatos a la presidencia de la república hablaron en el pasado debate y han seguido hablando de la necesidad de reformas estructurales para modernizar al país, para lograr el crecimiento económico, etc., específicamente han calificado casi de mágica a una reforma laboral con la cual se generarían cientos de miles de empleos. Pero el punto aquí es la reflexión léxica: he encuestado a decenas de jóvenes y de adultos (no economistas) respecto a si saben qué significa la expresión "reforma estructural"; el resultado es abrumador: nadie sabe de qué se trata este concepto y mucho menos su concreción en la realidad socioeconómica. El punto es entonces que buena parte del discurso de los candidatos en comerciales propagandísticos, en debates, en pronunciamientos y discursos, se queda en palabras huecas en el receptor. Quizá en la estructura conceptual de los emisores también sea un discurso sin fundamento, habría que preguntarles a los candidatos con especial énfasis qué entienden por reformas estructurales, por reforma laboral, qué implican en el diseño y aplicación de políticas públicas.


Trivialización
de palabras. El acertijo de Krugman

Hay palabras ricas en contenido, que sugieren un fondo
semántico múltiple relacionado con la cultura, el pensamiento, la lógica, el
ingenio, la inteligencia, pero que utilizadas con la ambigüedad propia del
político tradicional se desvirtúan, se empobrecen. Lo lamentable es que un
científico (de la economía en este caso) las utilice para darle la vuelta a una
pregunta concreta y caiga entonces en la clásica fuga declarativa del político
taimado. Tal es el caso de la palabra “acertijo”. El premio Nobel 2008, Paul
Krugman, entrevistado por Carmen Aristegui en MVS Noticias, aseguró “es una
especie de acertijo” por qué México no tiene el crecimiento económico que
debería. Y digo que es lamentable y que es empobrecedor de la carga semántica
de la palabra “acertijo” porque por un lado asegura que “nunca he sido un
experto sobre México”, pero por otro lado indica que “me he ocupado de México,
me ha preocupado, le he seguido durante ya 30 años” (adviértase que no es el
seguimiento de 30 años de un neófito, sino de un experto internacional,
¡Nobel!).
Krugman dejó
dos hipótesis: que la educación no esté apuntalando el tema del crecimiento o
bien tenga que ver con el crimen organizado, pero insiste en la ambigüedad de
su análisis al añadirle otro término con un sentido de opacidad (“misterio”): “probablemente
tendrá que ver con el sistema educativo, que todavía no está a la altura que
debería estar, probablemente se deba al crimen organizado que está actuando como
un freno en ciertos sentidos, yo no digo que entiendo el misterio totalmente, es un asunto muy delicado, muy fino.
Pensábamos que México era un país de desastres económicos, de crisis
económicas, pero parece que ya pasó de ese punto, ya se graduó, pero por alguna
razón todavía no tiene un crecimiento sostenido poderoso a pesar de que tiene
muchas áreas de fortaleza”. Pero quizás para no comprometerse se repliega
diciendo que “yo no tengo información personal, esto es lo que me cuentan, pero
siempre ha sido decepcionante en buena parte de la educación; hay instituciones
de educación superior muy buenas, pero no tantas de educación básica como
debería tener dado su estatus en el mundo”. Para el premio Nobel en muchos
aspectos México está mejor y para rematar con el tono mágico-mítico de sus
comentarios nos asegura que él cree que sorpresivamente (es decir sin sugerir
con qué medidas o instrumentos de política económica) México dará el gran salto
económico: “la infraestructura es mejor, la sofisticación es mayor, se ha
convertido en una economía diversificada, pero lo que ha empeorado por supuesto
es la criminalidad, y hay que pensar que eso desalienta la inversión, el
espíritu emprendedor, pero no siento que ninguna de estas cosas explique esto
totalmente, podríamos hacernos toda clase de preguntas al respecto y también es
importante que México es desigual regionalmente, yo sigo creyendo que
considerando el éxito de la integración con la economía de Norteamérica, el
éxito de las exportaciones, uno de estos días México va a ver el gran despegue
económico, pero seguimos esperándolo”.


SOPA:

Sigla de Stop Online Piracy Act, se escribe con mayúsculas

SOPA, sigla de Stop Online Piracy Act, se escribe con mayúsculas y sin puntos.

Fuente: Fundación del español urgente:

(http://www.fundeu.es/)









Al día desertan 897 alumnos de preparatoria.

*La causa está en las carencias de aprendizaje no resueltas en la secundaria.

*Pruebas en matemáticas indican que 52% de los que ingresan a bachillerato no domina conocimientos básicos

Fuente: INEE, La Razón, 19 de enero, 2012 (http://www.razon.com.mx/spip.php?article107113)





El reporte completo de la fuente original (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación) está en:

http://www.inee.edu.mx/archivosbuscador/2009/05/INEE-20090553-panorama09-10.pdf

y en: http://www.inee.edu.mx/images/stories/mesapublicaEMS/powerpointhector.pdf

Mitos lingüísticos






Se aprende a escribir escribiendo: falso
Como producto de la proliferación de opiniones de personas no especializadas en el conocimiento y la enseñanza de la lengua, existe la falsa creencia en que mientras más se lee más se incrementan las habilidades para la escritura (en pocas palabras, que leer mucho ayuda a escribir mejor); igualmente de erradas son las afirmaciones respecto a que escribir y escribir, como ejercicio frecuente, aunque sin instrucción, aprendizaje (incluso el autodidacto), deriva en el desarrollo de las destrezas para la redacción, hasta para la mejora de la ortografía y del estilo. Se pueden poner miles de ejemplos que demuestran que personas (aun con altos grados académicos y nivel cultural) que leen y escriben frecuentemente, pero que no han recibido orientación para aumentar sus recursos lingüísticos, mejorar su ortografía y definir un estilo, evidencian problemas en su comunicación escrita. He acumulado cientos de textos que lo ejemplifican, desde estudiantes de posgrado, investigadores, profesores, embajadores, escritores que lo confirman.

Por lo tanto, hay que precisar esa frase generalmente aceptada y decir que:


"Se aprende a escribir... aprendiendo a escribir", y luego, sí, escribir y escribir para practicar, aplicar, desarrollar conocimientos y habilidades.

CURSOS

  • Aumnos UAM-X

    Buscar ejercicios de Evaluación Diagnóstica General, Evaluación Parcial, en: https://sites.google.com/site/laspalabrasexactas/home
        • También encontrarán la versión anterior de Ortografía de la Lengua Española


    Instituto Cultural

    • Helénico

          • (http://www.helenico.edu.mx/

            estudios.htm)

Redacción, ortografía y sintaxis
práctica para una escritura
correcta y eficaz
Sábados, 10:00 a 13:00
Buscar en cursos de:
"Desarrollo Personal"


Atrévete a escribir
Martes, 18:00 a 21:00
(Estrategias para la
redacción de textos
literarios: biografía
novelada, carta
literaria, relato,
ensayo, crónica)
Buscar en: cursos de
"Literatura"

PRÓXIMAMENTE

CURSODE VERANO

ORTOGRAFÍA Y PUNTUACIÓN

MARTES
DE 18:00 A 21:00

Compañeros del Instituto Cultural Helénico:

Los materiales pendientes están en

https://sites.google.com/site/laspalabrasexactas/home

Ahí busquen Evaluación Diagnóstica General




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Leer: La revolución de los ricos

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